Alimentación y diabetes

Publicado por: Angel Salazar En: La diabetes En: martes, septiembre 8, 2020 Comentario: 0 Hits: 450

El organismo tiene una sorprendente capacidad para adaptarse y superar gran parte de los desequilibrios que el ser humano le infringe. Ese maltrato consiste en hábitos alimentarios desastrosos para el organismo como ingerir alimentos en exceso, abuso de procesados, comidas irregulares, patrones de sueño erróneos, poca o ninguna actividad física y estrés, todo ello significa una limitación y un peaje que hay que pagar tarde o temprano.

 

Cuando no escuchamos a nuestro cuerpo, su funcionamiento natural se distorsiona adaptándose a nuestros malos hábitos. Por ello, con el paso del tiempo la cantidad de desechos y tóxicos que acumula nuestro sistema digestivo es verdaderamente increíble.

Alimentación y enfermedad

 

Muchos de los alimentos no son totalmente digeridos y la existencia de venenos metabólicos atascados o de piedras calcificadas que obstruyen parte de nuestros órganos internos es alta. Esto da lugar a que haya un caldo de cultivo para todo tipo de infecciones de cepas bacterianas, víricas, parasitarias o fúngicas.

 

Por ello cuando el cuerpo alcanza el umbral límite de toxicidad entra en un estado de enfermedad y de esta forma nos informa de que algo va mal, es una manera y una oportunidad de corregir nuestros errores. Un camino muy común es el síndrome metabólico y la diabetes tipo II.

 

Si bien todas estas enfermedades se inician con una crisis de toxicidad, los síntomas (a lo que la medicina convencional se refiere como enfermedad) varían de una a otra. Esto se debe a que cada persona es físicamente vulnerable de una manera diferente.

 

Por eso diferentes personas desarrollan sensibilidades diferentes a los alérgenos, otras a los trastornos digestivos, otras a los respiratorios y algunas pueden llegar a desarrollar un cáncer como consecuencia de esto.

 

El tipo de órgano o sistema que acaba fallando es generalmente el más débil y por tanto el más vulnerable ya que es el menos capacitado para defenderse. El órgano empieza entonces a actuar como sistema de defensa para mantener a raya las sustancias tóxicas de manera que no lleguen al flujo sanguíneo ya que de ocurrir esto, el individuo moriría por sobrecarga tóxica.

 

El curso que siga la enfermedad dependerá del órgano o sistema que resulte afectado, pero todo empieza cuando el cuerpo sufre un ataque de toxicidad.

 

Así pues al igual que él sobrepeso, las úlceras las alergias, la diabetes es también una crisis de toxicidad, y en ella del cuerpo reacciona produciendo más insulina como consecuencia de que los receptores de esta sustancia, que produce el páncreas, en la membrana de las células están bloqueados literalmente por la acumulación de tóxico que impiden que se reconozcan los receptores de las células y la insulina dificultando esta fijación y por tanto la metabolización de la glucosa.

 

Es un hecho demostrado que en las primeras fases de la diabetes tipo II una dieta adecuada y una desintoxicación del organismo puede revertir totalmente el proceso de la enfermedad, especialmente en pacientes de corta edad, esto además tiene que ser compensado y fortalecido con una ingesta de ácidos grasos de calidad como son los ácidos omega 3, ya que la membrana y sus receptores de insulina como partes de ella tienen un alto porcentaje de lípidos y proteínas.

 

Por eso no es de extrañar que mucha diabetes tipo II se da en personas obesas con síndrome metabólico, en donde la acumulación de tóxicos ha provocado y acelerado la acumulación de grasa y este proceso de enfermedad diabética.

Estudios al respecto

Estas son las conclusiones de un trabajo realizado por investigadores de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y presentado este mismo año en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESCardio). La diabetes tiene un componente genético, apuntan los autores, por lo que en base a los antecedentes familiares se puede anticipar cuáles son los pacientes de riesgo. Pero al contrario de la diabetes de tipo I, que es congénita, la de tipo II se puede contrarrestar con una alimentación saludable y unÍndice de Masa Corporal (IMC) adecuados.

“Como nacemos con unos genes determinados, es factible identificar de forma temprana quién tiene una alta probabilidad de desarrollar diabetes durante su vida", explica el profesor Brian Ference, que ha dirigido el trabajo. El estudio se realizó con los datos proporcionados por casi 450.000 adultos del Reino Unido, con unos 57 años de media.

Observando los datos, pudieron comprobar que los miembros del grupo con el mayor IMC tenían una probabilidad hasta once veces superior de desarrollar diabetes que los del grupo del IMC menor. En resumen, quienes tenían el mayor Índice de Masa Corporal demostraron las mayores probabilidades de padecer la enfermedad metabólica, con indiferencia de la predisposición genética. Los hallazgos, según Ference, indican que la mala alimentación y por tanto un IMC elevado es un factor de riesgo de diabetes mucho más poderoso que los genes.

Para terminar, recomendamos si se es diabético el uso de un buen sistema de almacenamiento y transporte de la insulina manteniendo la baja temperatura de la misma.

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